La historia del perfume

En la actualidad el perfume es utilizado con frecuencia entre diferentes clases sociales, ya sea en gel de baño, colonias, desodorantes, cremas… Queremos oler bien para atraer o simplemente para sentirnos mejor con nosotros mismos.

       Pero el uso que de ellos damos ha sido diferente en cada cultura y siglo, habiendo sido en ocasiones relegado o usado por el total de la población. Y me parecía interesante indagar un poco sobre el mundo del perfume y el oficio de perfumista. Así que sin más dilación os presento la historia del perfume.

Es precioso comenzar por lo que para nosotros significa el sentido del olfato, ya que se pensaba que era el menos importante de nuestros cinco sentidos, que en el caso de que tener que prescindir de uno este sería el elegido ya que es el que menos perturba la vida diaria si no estuviera.

Pero lo cierto es que las capacidades de este sentido van más allá de un simple aroma, ya que es capaz de evocarnos lugares, épocas o personas conocidas y además se trata del sentido más rápido. Desde la antigüedad el hombre sabe diferenciar un buen aroma de uno malo, pero no es hasta siglos mas tarde cuando empieza a experimentar con los olores mezclando plantas y otras sustancias.

En el antiguo Egipto era muy común el uso de maderas especiadas y resinas que al colocarlas sobre el fuego dejaban escapar sus intensos aromas. Esta práctica se realizaba en todos los templos religiosos, donde las primeras maderas y especias fueron sustituidas progresivamente por preparados más complejos formados por mezclas de bayas, semillas y otras sustancias vegetales que se mezclaban con vino y resinas. También eran muy empleados los aceites perfumados y ungüentos tanto para fines cosméticos como medicinales.

Los griegos aumentaron el empleo de sustancias perfumadas, de forma que se utilizaban en el baño y en las comidas. Igualmente, los romanos dieron gran importancia a los perfumes.  Con el invento del alambique por los árabes, el perfeccionamiento de las técnicas de destilación y el intenso comercio de especias, propiciaron el uso de perfumes.

En el siglo XV ya se disponía de perfumes a base de alcohol etílico y aceites. Se utilizaban todo tipo de aromas sobre vestidos y otras prendas, muebles, abanicos… Durante esta época, existían también los llamados vinagres de tocador. El vinagre de los ladrones (llamado así por ser empleado para evitar la peste, por unos ladrones que robaban a los cadáveres) se utilizó contra la peste por sus propiedades como repelente de insectos.

El verdadero inicio de la historia de la perfumería comenzó con el agua de Colonia, compuesta de romero, neroli, bergamota y limón. Se utilizaba en el agua de baño, contra las picaduras de insectos o incluso para beber, mezclada con vino o azúcar.

En Francia, se fue formando un gran centro productor de perfumes gracias a los cultivos de flores, además del uso de los primeros alambiques modernos. En el siglo XIX, los progresos en el campo de la química orgánica permitieron a los químicos empezar a aislar las moléculas responsables del aroma de flores y frutos; se desarrolló la síntesis de nuevas moléculas cuyo aroma no existe en la Naturaleza.

Llegados a este punto se busca atraer al comprador más allá del aroma, con recipientes dignos de un gran perfume, elaborados en ocasiones con incrustaciones de oro y plata.

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~ por divinacomedia8 en julio 2, 2011.

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